Azul Oscuro Casi Negro

21 de julio de 2023

«“Azul oscuro casi negro” es un estado de ánimo, un futuro incierto, un color. Un color que a veces no reconocemos, que dependiendo bajo qué luz, qué prisma y qué actitud se mire, cambia. Un color que nos recuerda que muchas veces nos equivocamos y, a veces, las cosas no son del color que las vemos».

(Reseña de la candidatura de la película a la 21 edición de los Premios Goya 2007)

Al mezclar los colores de los partidos reaccionarios españoles -el azul del ultraconservador PP (HEX #1E4A90) y el verde neofranquista de VOX (HEX #63BE21)- obtenemos un AzulOscuroCasiNegro (HEX #12181A) si el porcentaje de azul utilizado es de 33 en la mezcla del verde VOX, y de 144 en el caso del azul pepero. Esos números corresponden a los escaños que podrían obtener ambas formaciones el próximo 23J, según han venido estimando algunas de las encuestas más optimistas para el bloque de la derecha. El color resultante recuerda tenebrosamente al utilizado por la Milizia Volontaria per la Sicurezza Nazionale, los temibles camisas negras de Benito Mussolini que usaban la intimidación, la violencia desmedida y el asesinato contra sus adversarios sociales y políticos, y que en su versión española daría lugar a las falangistas camisas azules de Jose Antonio Primo de Rivera. Lo de rescatar la figura del dictador italiano viene a cuento por la participación de Giorgia Meloni en un mitin de VOX la pasada semana en Valencia: “Ha llegado el tiempo de los patriotas”. Y ya sabemos la cara que tienen esos “patriotas españoles” que han amenazado con que irán a“desokupar” la Moncloa en caso de que el gobierno que pudiera resultar de las votaciones no fuese el que ellos YA han decidido que tiene que ser. Pero no solo de Italia vive la extrema derecha española. También han presentado su apoyo y adhesión al partido de Santiago Abascal el presidente húngaro Viktor Orbán y el polaco Mateus Morawiecki. Las políticas comunes hacia donde quiere conducir el neofascismo a la Unión Europea pasan por la expulsión de inmigrantes y el cierre de fronteras, la transfobia o la guerra cultural de respeto al pasado y a las tradiciones. Y para ello piden unos gobiernos nacionales fuertes, es decir, volver a los Estados naciones. 

El Partido Popular quiso empezar su campaña electoral con una evocación a la felicidad por medio de la serie ochentera “Verano Azul”, con su debida  apropiación indebida de imágenes y música de la misma, como es costumbre en esta formación política. Pudimos ver grandes momentos como cuando el guipuzcoano Borja Sémper, descalzo, daba saltitos pisando la arena de una pista de vóley playa en Madrid, como si estuviera en alguna cala de su Euskadi natal. “Es el momento de hacer que un verano que nos han pintado tan negro sea un verano azul para todos”, rezaba uno de los eslóganes de sus vídeos publicitarios. Bueno, el PP intentaba tirar de nostalgia evocando lo felices que se supone éramos en los maravillosos años 80, y mostrar cómo haciendo a Feijóo presidente esos tiempos dichosos volverían a toda España y a sus malhumorados habitantes. Lo que no tuvieron en cuenta es el carácter reivindicativo que tuvo esta serie con sus mensajes ecologistas y contra el desarrollo urbanístico desmesurado, i. e., los conocidos pelotazos que con los años harían más millonarios a los amigos millonarios de populares políticos. Ni que para conseguir el objetivo principal de toda su campaña “que los ciudadanos se libren de Sánchez el 23J” (“derrocar” al sanchismo) iban a necesitar de los votos de una formación que ha hecho transmutar el azul festivo y alegre de su campaña en un tono más aproximado al negro del aguilucho que los de Abascal tanto añoran. 

Pero si con el cambio de cultura política que propone el PP volveríamos atrás 40 años, con un VOX bien posicionado en el parlamento iniciaríamos sin duda un retroceso aún mayor que nos llevaría a un siglo antes, concretamente al gris otoño de 1923. Y que no nos extrañe que algo similar pudiera darse en España hoy, sobre todo si los resultados en las urnas no otorgan una mayoría clara a ninguno de los dos bloques y nos hallamos en una situación de bloqueo que impida la formación de un gobierno estable. Entonces el trumpismo español -mucho más peligroso que el americano porque extiende sus zarpas a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado- volverá a la carga con lo del amaño electoral, los votos por correo no formalizados, la compra de voluntades, etc., para argumentar cualquier locura que juegue en pos de restaurar un nacional catolicismo que huya de toda forma democrática, incluida la monarquía parlamentaria. Las Fuerzas Armadas están muy silenciosas, demasiado, algo que en otras ocasiones -desgraciadamente- se ha correspondido con el ruido de sables en los cuarteles: cuando los sectores más reaccionarios de los diferentes ejércitos estaban callados de cara a la población, en las salas de oficiales de las cantinas se maquinaban los golpes de estado. Porque no hay que olvidarse de lo más claro y de lo más obvio, precisamente porque lo pregonan ellos mismos y lo llevan en su programa electoral: VOX quiere cargarse la democracia volviendo a un ESTADO CENTRALIZADO, sin autonomías, y para ello necesitan acabar con la actual constitución y derrocar a la actual monarquía, a la que consideran también traidora y vendida.

Sin duda alguna la frase que mayor éxito ha tenido en los caladeros de votantes de esa derecha española tan forofa del improperio y de las consignas ha sido la de “Que te vote, Txapote”. Esa arcada sonora original de quienes no tienen más consignas, pensamiento o ideología que el odio hacia el otro, es comparable a aquel otro vómito visceral que partía de unos españoles (andaluces, murcianos y extremeños, en su mayoría) dispuestos a partir bocas, como mínimo, cuando entonaban el "A por ellos, oé” para despedir por toda España a la Policía enviada a Cataluña. Incluso Guardias Civiles y Policías Nacionales de Jusapol se unían al cántico.

Abascal, el Santiago de la Nueva España, ya ha advertido de que no tienen ninguna duda de que como ellos pisen cotas de poder la situación en Cataluña empeorará -y mucho- ya que ejercerán una “intervención sostenida y duradera" hasta “restablecer el orden” y que para ello no van a titubear a la hora de encarcelar a políticos catalanes o prohibir a los partidos nacionalistas separatistas. Y la táctica de VOX pasa por hacer presidente a Feijóo, incluso sin tener presencia en el gobierno, para así presionar al PP a adoptar algunas de estas iniciativas anti España. Y, cuando no lo logren, poder argumentar ante la población que PSOE y PP llevan la misma agenda y que el verdadero cambio solo podrá llegar cuando VOX gobierne, preparándose así una bastante probable victoria en el siguiente ciclo electoral. Pero esta estrategia no es original hispana: ya la han probado con éxito en Italia, Hungría, Polonia o Finlandia; y en Alemania los neonazis ya son segunda fuerza política en intención de voto para los próximos comicios. Así que este domingo, en estas elecciones, SÍ nos jugamos que se "desmembre” España, verdadero objetivo de esta ola negra vestida de azul, si el PP llega al gobierno con los votos de VOX.