Escribo este poema motivado por la clase que tengo mañana de literatura en la que veremos a Ángel González.
Decía Ángel González que todo cabe en un poema; es cierto. Desde escupir o vomitar en él, parir escarabajos, atemperar el vientre o morderte las uñas mientras atenaceas a quien quieras: al íntimo cabrón que te arrebató a tu ex quien ahora es tu amante y se arrepiente tanto de haberse equivocado por dos veces; a tu amante de entonces que ahora es tu mujer y tiene una aventura con el cabrón primero; al ex de tu mujer con quien hubo un desliz en una rara noche de ron y de prostíbulos y que a su vez es primo del vil cabrón de siempre; a tu actual amante que era tu ex y desencadenó todo este río; o a ti mismo que ya no tienes uñas para arañar a nadie y ni siquiera sabes qué narices pintas en este embrollo en el que todo cabe, "contraorden poética por la que me pronuncio ciertos días", decía Ángel González.