Después de dos intensas semanas de campaña electoral para elegir a la persona que se siente durante los próximos seis años en la Sala Convalecientes del Hospital Real, en menos de media hora por fin se cierra el plazo para votar al próximo rector o rectora de la UGR. En dos días se nombrará a quién guíe el futuro de la Universidad de Granada, a no ser que los resultados nos lleven a una segunda vuelta. En ese caso, solo quedarán dos candidaturas que se volverían a ver la cara el día 30 de mayo. Que haya o no una segunda votación dependerá en gran medida de los apoyos que consiga Francisca López Torrecillas (@PaquiTorrecillasUGR), quien encabeza la candidatura que de partida está peor posicionada: cuantos más votos arrastre, mayor será la posibilidad de esa segunda vuelta. Los otros dos candidatos son tocayos: Pedro Antonio García (@PedroAntonioUGR) y Pedro Mercado (@PedroMercadoUGR). Y lo de Convalecientes en estas elecciones va a ser literal, por la dureza de algunas de las intervenciones en campaña.

Si hoy le hubiésemos preguntado a los tres candidatos qué han desayunado deberían haber respondido al unísono “pan con aceite”, pues si algo hay de común de entrada en estas elecciones rectorales es la procedencia jienense de todos los candidatos. Quienes me sigan por redes sabrán por la presente que he apoyado abiertamente una de las dos candidaturas masculinas: la de Pedro. Aunque lo he hecho DESDE FUERA de esa casi quincentenaria UGR. Porque apostar por Pedro, es hacerlo a caballo ganador. Pero si hay dos Pedros en esta carrera, ¿cuál es el bueno? ¿o por cuál apuesto yo? Dos pistas. La primera: no quiero al protagonista de Pedro y el lobo, y uno de los Pedros ha mentido descaradamente. Es alguien que no se corta al disfrazarse de Darth Vader para enfrentar con su espada láser al otro candidato…¡y grabarlo en vídeo! Pero cuestionarme sobre cuál de los candidatos me gusta más como alguien que observa todo DESDE FUERA de la universidad, pues eso es como preguntarle a los dos Pedros: el pan con aceite y… ¿sal o azúcar?. Y aquí viene la segunda pista: hay un Pedro que endulza todo demasiado, y aunque el dulce gusta ya se sabe que en exceso empalaga. En cambio, el otro Pedro prefiere usar la sal porque potencia el sabor de todo lo que toca; y, además, nunca la usa en exceso, con lo que consigue que sus propuestas sean no solo apetecibles, sino también creíbles. El no pasarse con la sal lo da la experiencia, el amar la gastronomía, el ponerse el delantal en la cocina de su casa cuando puede. En cambio, la falta de precisión que el otro Pedro demuestra en la repostería de sus propuestas, hacen que muchas de ellas sean incomibles o provoquen malas digestiones e intoxicaciones. Ya se sabe que para elaborar un buen postre hay que ir al miligramo, sin que valga el ojo de buen cubero que, en cambio, sí es más posible en los platos salados. En cualquier caso, voy a terminar esta introducción con parte de un poema de Ángel González, “Discurso a los jóvenes” que retrataría al candidato que DESDE FUERA yo no quiero, aunque solo sea por las malas formas que demostró en campaña:
Nosotros somos estos
que aquí estamos reunidos,
y los demás no importan.
Tú, Piedra,
hijo de Pedro, nieto
de Piedra
y biznieto de Pedro,
esfuérzate
para ser siempre piedra mientras vivas,
para ser Pedro Petrificado Piedra Blanca,
para no tolerar el movimiento
para asfixiar en moldes apretados
todo lo que respira o que palpita.
A ti,
mi leal amigo,
compañero de armas,
escudero,
sostén de nuestra gloria,
joven alférez de mis escuadrones
de arcángeles vestidos de aceituna,
sé que no es necesario amonestarte:
con seguir siendo fuego y hierro,
basta.
Fuego para quemar lo que florece.
Hierro para aplastar lo que se alza.
(Ángel González, Sin esperanza, con convencimiento,1961)
