Este latinajo que significa "El semen retenido es venenoso" puede tener su origen en el medievo, concretamente en el entorno de la primitiva iglesia cristiana, decenas de años después de que se impusiera el celibato en el clérigo. Alude a las disfunciones anímicas y fisiológicas que provoca la ausencia de la práctica sexual por lo que, tal como diría Freud, la represión de los instintos sexuales es fuente de complejos, histerias, neurosis…Cuando esto se aplica al seno de la iglesia no nos extraña, habida cuenta de los numerosos casos de pederastia y abusos sexuales cometidos por sacerdotes de todos los tiempos y países. Os recomiendo esta historia que trata de un obispo al que un médico le diagnostica como causa de todos sus males el semen retenido y del remedio que se le propone. Por otro lado, parece ser que eyacular es saludable, no sólo para el ánimo, sino también porque la calidad del semen está directamente relacionada con la frecuencia de las eyaculaciones. Según estudios médicos cuanto más arroje uno, sólo o acompañado, más calidad espermática tendrá. Esto se debe a que los gametos masculinos tienen una «vida útil» de 2,5 meses, de modo que las eyaculaciones «eliminan a los muertos, a los lentos y a los que están para morir». Acabáramos. Así que yo ya no sé cómo tomarme esto de mi involuntaria castidad; si agradeciéndote el que probablemente mi calidad seminal haya mejorado estos últimos meses en los que me mato a pajas y en los que mi alegría se arrastra por los suelos, o si por el contrario debo sospechar que mi mal humor y mi tristeza no son congénitas, sino que tienen como origen la disminución de nuestra actividad sexual, que se produjo desde que diste a luz a nuestro hijo (y van ya para seis años). Mi melancolía, mis complejos, mi histeria y mi desconfianza generalizada hacia muchos de tus actos, ¿no pueden acaso ser una consecuencia de tu desinterés por el sexo?. Ahora, cuando hablamos del tema, intentas convencerme de que para tí nunca han sido tan importantes las relaciones sexuales, pero yo sé que antes de que naciera nuestro hijo follábamos mucho más. Y también te recuerdo que hace 20 años, cuando nos conocimos y salimos por primera vez, no desperdiciábamos ocasión que se nos presentara para practicar tan sana costumbre, desde portales en la madrugada o improvisados tatamis con las colchenetas de un bar, hasta el despacho de tu padre, algo que según me dijiste has olvidado. Además, que yo sepa tú nunca has sido una retraída en lo sexual, e incluso en tus sueños aparecen constantemente "hombres sin rostro ni nombres" con los que no creo que te dediques -oníricamente- a jugar a las cartas. ¿Cuál es, pues, la razón de haber caído en desgracia contigo?¿por qué nunca me planteaste el asunto de manera seria y adulta para haber intentado poner soluciones?¿no me puedes incluir en la práctica tántrica del sexo, que al parecer ahora tanto te fascina o de la que te habla tu psicologa?. Yo, por yacer contigo y sacarme este veneno que me sobra y me abrasa, hasta me hago tántrico, ya ves.