Porque la quise, sí, porque la quise, porque no sé qué cielos toqué con ella, ni que infierno tan dulce inmerecido dejó que conociera, ya me asesino, porque la quise, sí, como un castigo ya me llevo los sueños y los suspiros ya me arranco la pena, ya me la quito, que se la lleve el viento con un quejío, porque la quise, sí, porque la quise con los cincos sentidos mi asesinada sombra huye del frío.