¡Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Pablo Neruda
Con tu pequeña muerte imaginada
hace tiempo despierto cada día,
empapado en sudores, fiebre fría
y un rastro de estupor sobre la almohada.
Marea de bemoles derramada
la sangre por tus labios florecía;
un cadáver flotante en la bahía
es mi cuerpo buscándote en la albada.
Voy hacia ti, despacio, con cautela:
no quiero que te vayas repentina
llevándote tus ojos abisales.
Entre el misterio de la noche en vela
vuelan las notas de una sonatina
al mar donde se pactan los finales. http://youtu.be/PmD2GPUi_90